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The Pierre, una joya "vintage" para hospedarse en Nueva York


Foto: Salón "Rotunda" en el interior del Hotel.

Nueva York, NY. La semana pasada estuve de visita en Nueva York con una agenda bien apretada de reservas en restaurantes de alta gastronomía, en lo que se conoce como el Midtown de Manhattan. Teniendo en cuenta que el tráfico de la ciudad está bastante complicado, quise hospedarme en un hotel que me quedara cerca de todos los sitios a los que iba ir a almorzar y cenar y que además me permitiera moverme fácil en las mañanas para aprovechar e ir a visitar algunos museos. Las opciones en esta zona de la ciudad pululan: están los de Time Square, los de la calle 59 mirando al parque y otros tantos regados entre Park Avenue y la Quinta avenida y las calles 34 y la 61, aproximadamente.


Refine la búsqueda condicionándola a que estuviera frente al Central Park para poder además meter una trotada mañanera en mi agenda y mitigar así la cantidad kilos que sabía me iba poner en esta semana de lujuria. Las cosas se dieron para que seleccionara un hotel clásico y muy imponente que ha sido desde 1930 un ícono de opulencia y elegancia. Algo así como lo que representa el Hotel Plaza, que queda cruzando la calle.


Foto: Vista al Central Park, desde la habitación.

Soy amante de lo vintage y el estilo clásico así que para mi este lugar resultó ser el paraíso. La decoración es totalmente a la francesa con salones decorados con frescos, muebles de madera al estilo Luis XV, pisos de mármol negro y lámparas de cristal por doquier. Las habitaciones son a la antigua, es decir enormes, con bañera de porcelana, corredor de entrada, walk-in closet, escritorio y sala. Y ni hablar las suites que son del tamaño de un apartamento grande en Bogotá. El servicio de todo el personal es ceremonioso (todo el mundo raya el medio siglo de vida o más) y su restaurante, Perrine es un bistró de barrio, pequeño y suntuoso que sirve una comida que solo puedo definir como “confort - elegante” que hace que uno no quiera salir de ahí.


Foto: el ascensor de The Pierre.

Como era de esperarse mi agenda fluyó a las mil maravillas y en tan solo tres días logré visitar dos museos, una exposición itinerante, seis restaurantes, dos trotadas en el parque, una ida al gimnasio del hotel, que a propósito está muy bueno, y un par de horas de “shopping”. ¿Qué más le puede uno pedir a un hotel? Lo recomiendo 100% y repetiré cada vez que la vida me lo permita.


Para mayor información y reservas, visite www.thepierreny.com.









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